Hay gente que nace estrábica. Otros nacen sordos, o ciegos, o con enfermedades que les provocarán ese estado en algún momento de su vida.
Hay gente cuya carga genética determinará que tendrán una estatura muy inferior a la media, o por el contrario, muy superior. Algunos padecerán enanismo, y otros, gigantismo.
Hay gente con unas hormonas muy putas, que les provocarán un acné galopante. Otros sufrirán extrema delgadez o gordura por culpa de un defecto o exceso de ciertas sustancias hormonales.
Hay gente que nace coja, o patizamba.
Hay gente con la cara llena de pecas, con manchas de nacimiento, con problemas de pigmentación de la piel. Hay gente albina. Hay gente con la piel blanca, negra, cobriza, amarilla...
Hay gente que nace con malformaciones físicas. Otros, nacen con malformaciones cerebrales.
Hay gente muy inteligente, y gente con pocas dotes para el aprendizaje.
Hay gente que nace con enfermedades raras, que por su infrecuencia no se investigan. Otros nacen con enfermedades más comunes.
Y ninguno de ellos ha elegido nacer así. Y en el hipotético caso de que lo hubieran elegido así (aunque todos sabemos que nadie elige sus genes, pero bueno, por suponer tampoco perdemos nada), es asunto suyo y de nadie más, y no afecta a nadie salvo a ellos. Por eso, canallas, esos que os dedicáis a meter el dedo en la llaga, a reíros de los que son más vulnerables que vosotros, lo que en mi opinión deberíais hacer es meteros vuestra sucia lengua por el culo. Porque vosotros sí habéis elegido ser unos canallas y unos miserables, y eso sí es asunto de los demás: porque vosotros, al contrario que ellos, vais por el mundo haciendo daño.







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